Richard Flores, reconocido empresario y chef de la ciudad de Puno, da a conocer su postura respecto a las nuevas medidas del Ejecutivo que perjudican a los restaurantes en toda la provincia. Además, el propietario de la cevichería «Mareas» pidió un mejor trato hacia los restaurantes formales y una correcta fiscalización.

¿Cuál es su opinión respecto a las nuevas medidas dispuestas por el gobierno para la ciudad de Puno?

No es una solución que se cierren los negocios. Muchos colegas que trabajaban con el turismo ya han cerrado. Ya no sabemos que más hacer para seguir en el mercado. Lo más importante para nosotros era nuestra marca, nuestros clientes y nuestro personal; y a casi un año de la pandemia, nosotros no nos hemos levantado. La solución es apoyar a los formales y trabajar con los protocolos con los que veníamos laborando.

La venta de delivery no justifica los sueldos ni los alquileres, todos los días perdemos dinero. El Estado no viene tomando decisiones adecuadas. Por ejemplo, en Chile, hay un plan de vacunación a los visitantes y de esa manera fomentan el turismo con los restaurantes y hoteles para activar la economía.

¿Cuál es la diferencia respecto a los ingresos que se tienen con la nueva modalidad de delivery en comparación a la atención habitual?

Hay una reducción de 30% y en los restaurantes turísticos mucho menos. Ese porcentaje significa pérdida, y el trabajo en vez de reducirse se incrementa más, pues no es lo mismo que los mozos atiendan a la mesa que a la casa. Demanda tiempo y más gastos, además de la contaminación que generan los tápers. El delivery funciona más en las pizzas o en los pollos porque ya trabajan con ese sistema, para otros restaurantes es más difícil. Además, por la economía actual el peruano prefiere cocinar, es por ello que las ventas están bajas.

Como empresario, ¿Cuál es su concepto de los restaurantes informales en el contexto actual de la pandemia?

A nosotros -empresarios formales- nos indigna porque la informalidad siempre está. Hemos visto en plena cuarentena que los restaurantes -informales- atendían sin los protocolos. Ellos impulsan a los formales a volverse informales por culpa del municipio, porque si a ellos les verificas su higiene, observas que atienden en la tierra, con el viento, etc. Ellos no tienen claro cómo combatir la COVID-19. A nosotros nos ponen todas las trabas a pesar de que cuando vienen a fiscalizar los trabajadores de la municipalidad no tienen protocolos, llegan con los zapatos sucios, quieren entrar así a la cocina y no tienen la implementación adecuada. No molestan a los informales, porque con ellos pierden. El informal no tiene un nombre ni una marca. Nosotros tenemos gente en planillas y tratamos de activar la economía.

Ya no contamos con una caja chica, ni que decir de los que trabajaban con el turismo, ellos son los más afectados. Lo que deberíamos hacer es ver desde la raíz que es lo que está pasando, si Puno realmente es el problema o son los pacientes que vienen de otros pueblos a colapsar el hospital.

¿Cómo califica la fiscalización y la gestión de la municipalidad en esta pandemia?

Es decepcionante, porque ellos mismos no tienen protocolos, quieren fiscalizar, pero no tienen conocimiento; en consecuencia, trabajan mal porque no han visto la raíz del problema. Yo sé que todos tenemos que trabajar, pero tenemos que adaptarnos con los protocolos, incluidos los ambulantes. Por ejemplo, las señoras que vendían emolientes, extractos de piña, de naranja… tenían todos sus vasos en el mismo balde que acumulaba la saliva de todos los clientes. Consumir al informal es más peligroso que consumir al formal.

Entonces, ¿Considera que no existe el mismo trato para con los formales y los informales?

Si. Al informal no lo fiscalizan, no le dicen nada, pero a los formales nos molestan a pesar de que nos preocupamos por nuestro personal, por las declaraciones juradas que ni siquiera los trabajadores del municipio quieren firmar.

¿Cuál es su pedido a las autoridades en base al panorama que se vive en la ciudad?

Que nos dejen trabajar por lo menos a un 30% y que nos fiscalicen bien, según las buenas prácticas de manipulación, desinfección y todos los protocolos. Consumir en un local formal no tiene riesgo. En el trabajo no hemos tenido casos de COVID porque nos cuidamos bastante, a nosotros y a nuestra familia. Estamos presentes por nuestro nombre y para que nuestros chicos -trabajadores- no se queden sin trabajo porque también son nuestra familia.

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