¡Pero qué lindo es mi Perú!, así es como la mayoría de personas podrían describir los lugares, las ciudades y las diversidades que puede uno encontrar en este país. Pues sí, realmente estamos en un país geográficamente tan dotado, tan maravilloso, que en cualquier parte de él o fuera, se siente orgulloso de él.

Pero se dice que en todo país se tiene lo bueno y lo malo, pues es una realidad que no se escapa a la nuestra. En un país tan dotado la mejor virtud de un peruano lamentablemente es la del más vivo, la cual tiene bastante tiempo de vigencia y que hoy en día la llamamos como una “ley”. Aunque sin ningún registro numérico de la misma, se respeta y prevalece generación tras generación.

Donde todo comienza como un juego de niños quitándose asientos, adelantándose filas y termina de grandes con sobornos, con favorecimientos, con astucias, que nos hacen ver como una sociedad menos civilizada. Que día tras día hace ver lo injusto que somos ante una adversidad, pues tenemos un claro ejemplo, la oportunidad de sentirte más seguro con una vacuna, resaltas esta mala virtud de los peruanos.

Querer pasar por encima de las personas, adelantarte los procesos, si tienes el beneficio tener que ocultarlo para no generar suspicacias. Ayer observamos a un expresidente, hoy fueron familiares y personas a llegadas a los encargados de la distribución de la tan ansiada inmunización.

Esa es la realidad ante una situación así. Quizás en algunos casos se puede resaltar una mejor virtud como ciudadano la del apoyo, la solidaridad, pero esto sucede en pocos casos. Después de tanto tiempo cada día se sigue haciendo más presente la “Ley del más vivo”.

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