El miércoles por la tarde, la Premier Violeta Bermúdez anunció lo que era un secreto a voces: “La cuarentena estricta será prolongada por 14 días más en las nueve regiones previamente seleccionadas y en las provincias que han incrementado el número de contagios como son Puno y Arequipa”.

El sur está golpeado. Sin turismo, la economía de miles va en camino a la quiebra, el Gobierno no da facilidades y parece vivir en un mundo paralelo ajeno a la realidad de quienes más lo necesitan.
La cuarentena es una contradicción, significa decidir entre el riesgo o el hambre, nada más alejado de la realidad.

El 70% de trabajadores en nuestro país son informales. El día a día se presenta como una ruleta, que señala la ración que cada ambulante llevará a la mesa de su familia. Ni las multas, ni el serenazgo, ni la policía, ni siquiera el ejército, amilanan a los empleados de la calle. Ellos tan solo necesitan comer.

El sur se ha levantado. No exigen bonos, solo quieren trabajar. Choferes, mozos, ambulantes, peluqueros y comerciantes en general, piden ser escuchados. Parar es quebrar, indican con mucha certeza.

El Ejecutivo le ha dado la espalda una vez más a quienes conforman nuestra nación, ofreciendo políticas y disposiciones que tan solo favorecen a las industrias de siempre. Urge un crecimiento económico social que respete lo que indica la Constitución.

¡No más burocracia, el pueblo necesita una solución!

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